CORRIENTES FILOSÓFICAS Y PARADIGMAS
CORRIENTES
FILOSÓFICAS Y PARADIGMAS
Dr. Oscar Panty
Neyra
Empezamos diferenciando corrientes
filosóficas de concepciones
filosóficas. El término corrientes
filosóficas designa a las agrupaciones de filósofos que comparten
razonamientos y métodos en torno a interrogantes y conceptos respecto a la realidad, la condición
humana, su relación contextual y su
devenir. El término concepciones
filosóficas designa sistemas de ideas, opiniones, conceptos,
representaciones e interpretaciones producto de la experiencia filosófica, lo
que implica un grado superior de relación cognitiva-reflexiva del sujeto con el
objeto o realidad objetiva.
Las primeras corrientes filosóficas generadas en Grecia
clásica fueron materialismo e idealismo. Los filósofos griegos de la corriente
materialista Demócrito de Abdera y Epicuro de Samos, seguidos después por el
romano Lucrecio, plantearon la teoría atomista afirmando que los átomos,
pequeñas partículas materiales indivisibles, que se mueven en el espacio
infinito, son el fundamento de todo lo existente. La integración de los átomos da origen a los cuerpos; la
desintegración de los átomos lleva al aniquilamiento de los cuerpos. No se
desconoce a los filósofos físicos hilozoístas (del griego:
(“hyle”= materia, “zoe”=vida) que buscaron una explicación del origen del
universo tomando como principio un elemento material: Tales de Mileto (el agua),
Anaxímenes (el aire), Anaximandro (el apeirón), Heráclito (el fuego) con el
supuesto que toda la naturaleza estaba
animada. Pero fueron Demócrito, Epicuro y Lucrecio quienes
delinearon la corriente materialista a partir de la concepción atomista. Con el
devenir histórico se ha diferenciado materialismo moral (J. Bentham y J.S. Mill), materialismo mecanicista (Holbach, Feuerbach),
materialismo dialéctico (Marx, Engels,
Lenin, Trotski, Rosa Luxemburgo, Gramsci).
Los filósofos griegos de la corriente idealista tomaron como
punto de partida para explicar la realidad a unos entes abstractos o esencias absolutas: Parménides (el ser),
Platón (las ideas), Plotino (el uno). Del
idealismo se derivaron idealismo
objetivo, idealismo subjetivo e idealismo trascendental; como que también surgieron otras corrientes filosóficas,
entre ellas: el racionalismo con
Descartes, Spinoza y Leibniz, corriente que sostiene que a la realidad solo se
la conoce mediante la razón; el empirismo, con Locke y Hume, corriente que sostiene
que el conocimiento se obtiene mediante la experiencia.
Algunos
estudiosos han utilizado el término escuelas filosóficas para designar a grupos de filósofos en torno a un filósofo
principal que aparece como su mentor, siendo algunos de sus rasgos comunes la procedencia geográfica, la cercanía
cronológica y los mismos principios que
sustentan su pensar y actuar filosóficos. En Grecia clásica se llegó a
distinguir: Escuela de Mileto, Escuela Pitagórica, la Academia de Platón; más recientemente el Círculo de Viena y la Escuela de Frankfurt. Por último, agreguemos que no
falta quienes indistintamente, sin mediar explicación alguna, utilizan el término
escuela filosófica como sinónimo de corriente filosófica.
Respecto
a las concepciones filosóficas, producto de la experiencia filosófica a partir de ciertos contextos,
pasamos a mencionar las concepciones del ser humano como ser social; el ser
humano como ser moral: el ser humano como ser axiológico, etc, etc. En otro
aspecto, la concepción de la filosofía
como crítica de la cultura se orienta a poner de relieve los condicionantes socioculturales en el
sentir, pensar y actuar de los individuos y, a estimular en ellos la toma de
conciencia de los problemas sociales existentes y la toma de decisiones para
superarlos. Igualmente la concepción de la filosofía como saber de
saberes, en tanto aparece como un
discurso de segundo nivel que utiliza
como objeto de reflexión a las
disciplinas científicas, las que a su
vez, como discursos de primer nivel, se
ocupan de los objetos de la parte de la realidad que les corresponde. En este
sentido, la filosofía generaliza afirmaciones
de las disciplinas científicas contribuyendo a su difusión y aplicación en áreas mayores. Asimismo la filosofía plantea reparos a supuestos de
saberes carentes de sustento.
El presente
texto comprende una introducción a las
corrientes filosóficas más significativas en los tiempos contemporáneos:
Positivismo, Marxismo, Vitalismo, Pragmatismo, Fenomenalismo, Existencialismo y
Neopositivismo; se incluye el discurso postmoderno. Corrientes
del pensamiento generadas a partir de ciertos
contextos y que se han proyectado ya a favor o ya en contra de acontecimientos
y procesos que comprometen el curso de lo humano.
1. El positivismo surgió como reacción frente a la incapacidad de la filosofía
especulativa en dar solución a los problemas filosóficos que se planteaba en el
desarrollo de las ciencias; asimismo
rechazo a la especulación teórica
en tanto operaba como recurso metodológico de obtención de conocimientos. Para
el positivismo todo conocimiento auténtico proviene de las ciencias concretas a
partir de los hechos observados y la experimentación; ninguna especulación
puede ser aceptada como conocimiento autentico. Por su alto nivel de
abstracción los conceptos, proposiciones y problemas formulados por la
filosofía especulativa (ser, esencias, causas) no pueden ser verificados ni
resueltos por la observación ni por el experimento. En consecuencia, el positivismo
minimizó el papel de la filosofía por especulativa, sosteniendo, además, que el
único sentido que puede tener la filosofía debe venirle de la ciencia.
2. El marxismo surgió durante la década
de los cuarenta del siglo XIX en oposición al idealismo y al positivismo.
Contra el idealismo sostuvo que solo existe una realidad material que tiene un
carácter dialectico, en tanto es dinámica y cambiante, lo que explica que todas
las formas en que se ´presenta la materia, toda energía, la vida y la conciencia, son derivaciones de la materia misma. Respecto al positivismo,
el marxismo cuestionó su reduccionismo
de la objetividad de la verdad;
la idea de progreso lineal, permanente; la reducción de las funciones de la
ciencia a la descripción de los hechos
observados, lo que lo condujo a la deriva de las leyes invariantes; asimismo rechaza
del positivismo la descalificación de toda filosofía con el agravante de sumirse
en la especulación y la metafísica, cuando
el materialismo dialéctico es la filosofía científica.
3. Pragmatismo.
Se define al pragmatismo como una filosofía para la acción. Su propósito
fundamental no es constatar la verdad del
conocimiento, sino hacer uso del conocimiento en tanto es útil, porque es práctico, porque sirve para algo,
porque es valioso para el logro de resultados deseados. El pragmatismo
sustituye el concepto clásico de verdad como
“concordancia entre el pensamiento y el ser” por la “congruencia del
pensamiento con los fines prácticos”, de lo que resulta que “verdadero es lo
útil”. Asimismo conceptúa al ser humano como un ser de voluntad y de
acción, antes de su condición de ser pensante, en tal sentido llega a sostener
que el intelecto está disposición de la
voluntad y la voluntad le sirve para orientarse por la realidad.
Vitalismo.
Corriente filosófica que valora la vida que emerge de lo más profundo del ser humano como conjunción
de fuerzas irracionales (instintos, voluntad, sentimientos, pasión) y también la razón. Vida filosóficamente supone contradicción, lucha, conocimiento de
uno mismo, conciencia de estar en el mundo, perfeccionamiento individual y
autoafirmación del ser humano. El vitalismo filosófico surge en contraposición al racionalismo y a
todo elemento con sospecha de pretender la desnaturalización de la vida, reduciendo su comportamiento a
meras manifestaciones mecánicas. Al vitalismo filosófico
también se lo denomina filosofía de la vida, de la cual se distingue las
siguientes dos corrientes: 1. La que
exalta la vida en sentido biológico cultural (Nietzsche), 2. La que exalta la
vida en un sentido histórico biográfico (Dilthey, Ortega).
FENOMENOLOGÍA:
movimiento filosófico del siglo XX que describe las estructuras de la
experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teoría,
deducción o suposiciones procedentes de otras disciplinas tales como las
ciencias naturales.
EXISTENCIALISMO:
Esta corriente filosófica pretende resaltar el papel importante y valor de la
existencia, de la libertad y de la elección individual en la vida humana. Lo
importante es encontrar la verdad, los principios éticos para cada uno de
nosotros, contrarios a los principios universales. Pero este ejercicio genera
crisis.
NEOPOSITIVISMO
Y FILOSOFÍA ANALÍTICA:
a.)Neopositivismo:
El pensamiento de los miembros del círculo se conoce con el nombre de
“neopositivismo” o “positivismo lógico”, y se caracteriza por una actitud
decididamente antimetafísica y por toda una serie de profundos análisis de gran
relevancia acerca del lenguaje, la escritura y los métodos de las ciencias
naturales, y los fundamentos de la metafísica.
b.)Filosofía
analítica: La filosofía analítica tiene como fundamento las ciencias naturales,
la lógica matemática y el análisis del lenguaje, es decir, el análisis lógico
del lenguaje científico o el análisis lingüístico del lenguaje común; con el
propósito de esclarecer los conceptos filosóficos y científicos.
POSMODERNISMO:
La filosofía posmoderna es una corriente filosófica que asume que se han
sobrepasado las ideas que han caracterizado a la modernidad y a la Ilustración.
La filosofía posmoderna surgió sobre todo en los años 60, especialmente en
Francia (lo que los estadounidenses denominaron con el nombre de French
theory42). Este nombre agrupa pensamientos que desarrollan una fuerte crítica
a la tradición y la racionalidad propias de la Modernidad occidental. La
filosofía posmoderna propone nuevas formas de cuestionar y leer los textos y la
historia, influenciada sobre todo por el marxismo, las críticas de Kierkegaard
y Nietzsche a la racionalidad, la fenomenología de Husserl y Heidegger, el
psicoanálisis de Freud y Lacan y el estructuralismo de Lévi-Strauss, así como
por la lingüística y la crítica literaria.43 El término fue popularizado sobre
todo por Lyotard en su obra La condición posmoderna.
Se incluyen detrás
de esta denominación filósofos como Foucault, Derrida o Deleuze, así como Althusser, Castoriadis, Lyotard, Baudrillard, Guattari, Irigaray, Badiou, Nancy o Kristeva en Francia; Feyerabend, Cavell, Rorty, Jameson, Butler en los Estados Unidos; Vattimo, Perniola o Agamben en Italia; Sloterdijk en Alemania o Žižek en Eslovenia, así como muchos otros. Mantienen en común
una postura de crítica, desconfianza y libertad e incluso ruptura con las
tradiciones ideológicas de la modernidad occidental.
Para el
análisis y comentario de cada corriente se ha considerado tres aspectos
básicos: Primero, los condicionamientos históricos en que se originaron y
desarrollaron, tales como la situación social, política y cultural de los
países donde se desempeñaron los pensadores representativos, así como las
influencias que éstos recibieron y sus compromisos de orden ideopolítico; en
este aspecto se centra la atención en la biografía del filósofo iniciador de la
corriente. Segundo, los temas objeto de
mayor interés en la corriente. Tercero, la proyección histórica de la
corriente, lo que nos permite estimar la
fuerza de sus ideas, su trascendencia y su vigencia.
Las corrientes filosóficas contemporáneas han influido en la
emergencia de los paradigmas de investigación científica y en los
correspondientes procesos de investigación desarrollados por las disciplinas científicas. Se entiende
por paradigma al conjunto de actitudes, creencias , métodos, técnicas y una
visión del mundo que un grupo de científicos comparte y aplica en la investigación de un determinado fenómeno y
la producción de conocimientos. También, de modo general, un paradigma es un enfoque teórico
metodológico que sirve de modelo a seguir en la explicación de una situación
problemática y/o solución de un determinado problema.
Si bien se distingue una variedad de paradigmas en el curso
evolutivo de la ciencia, en la época contemporánea tres son los que destacan en
la orientación de la investigación científica: positivista, interpretativo y
sociocrítico:
a)
El paradigma positivista, también
denominado cuantitativo, empírico
analítico, sistemático gerencial, racionalista y científico tecnológico, tiene
como fundamentos filosóficos (ontológicos,gnoseológicos y epistemológicos) al
positivismo de Comte y al empirismo
inglés. Para este paradigma la realidad exterior existe independientemente de los sujetos, se
rige por mecanismos y leyes naturales, y puede ser aprehendida totalmente
por el sujeto cognoscente; sin embargo,
para su posterior versión modificada bajo el calificativo paradigma
pospositivista (con la intervención de Popper,
Lakatos, Feyerabend, Bunge, y otros), la realidad no puede ser
aprehendida en toda su extensión en tanto los fenómenos naturales son
incontrolables y el ser sujeto cognoscente es imperfecto. No obstante, ambos paradigmas orientan los procesos
de investigación cuantitativa con el empleo
de estrategias estadísticas en el campo de las llamadas ciencias duras, con
extensión a las ciencias sociales.
b) El paradigma
constructivista,
también denominado interpretativo, cualitativo
y fenomenológico, tiene como soporte filosófico a la fenomenología de Husserl y Heidegger y a la
hermenéutica de Gadamer y Dilthey. El paradigma constructivista surgió
en oposición al positivista. Si bien acepta que la realidad existe,
sostiene que ésta es percibida e
interpretada, además de valorada, en múltiples
formas por los sujetos en función de
condicionamientos contextuales y temporales. El conocimiento que se tiene de la realidad no es más que una
construcción mental a partir de la percepción individual de cada sujeto o grupo de sujetos. Con esta
concepción, el interés del
constructivismo no es la
obtención del conocimiento objetivo, sino la obtención del conocimiento
consensuado, puesto de lo que se trata es de ponerse de acuerdo en la
interpretación y entendimiento del fenómeno-problema o situación problemática
materia de investigación, para luego
proceder a la modificación o cambios que se considere necesarios.
c) El paradigma crítico, también denominado socio crítico, se apoya en los fundamentos de la Escuela de
Frankfurt con la teoría crítica y en la dialéctica de Marx. Posee una visión
holística, dinámica y cambiante de la realidad. Incorpora a los recursos
teórico metodológicos ideología y autorreflexión crítica en los procesos de
la investigación y del conocimiento, cuyo fin último es el cambio social. Los
paradigmas que sirven de fundamento a la investigación cualitativa son el
constructivismo y el socio crítico; el primero no pretende controlar, predecir
o transformar el mundo real, sino la reconstrucción del mundo por acuerdos
socialmente consensuados; el segundo pretende superar al reduccionismo del
paradigma positivista y al conservadurismo del paradigma interpretativo. En esta perspectiva se plantea la posibilidad de una ciencia
social que no sea ni sólo empírica ni sólo interpretativa.
Por lo
expuesto y por el impacto del discurso postmodernista que en las últimas tres
décadas viene anunciando el fin de las ideologías y de la filosofía, generando
mentalidades presentistas con pérdida de la visión de totalidad, cambio y
proyección, además de nihilistas, se
establece la imperiosa necesidad del deslinde con la irracionalidad teórica y
por la reivindicación de la filosofía con todas sus disciplinas. Se agrega como
anexo un esquema de la introducción y reproducción de las corrientes filosóficas
contemporáneas en el Perú
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